Buscar validación externa durante la experiencia sexual es más común de lo que parece. Puede manifestarse como necesidad de aprobación, miedo a no ser suficiente o preocupación constante por la respuesta del otro.
El placer sin validación externa surge cuando la atención se dirige hacia la experiencia interna. No se trata de ignorar al otro, sino de no depender de su reacción para sentirse valioso o deseable.
Cuando el placer se vive desde la autenticidad, se reduce la autoexigencia y aumenta la conexión con el cuerpo. La experiencia se vuelve más fluida y menos condicionada.
Aprender a disfrutar sin validación fortalece la autoestima sexual y permite una renovación íntima más estable y consciente.