Imagina que estás sentado en el suelo de tu habitación en Zapopan, piernas cruzadas, luz ámbar de una vela bailando sobre tu piel desnuda. El aroma a sándalo y jazmín flota pesado, como el deseo que ya empieza a acumularse en tu bajo vientre. Ahora imagina que no estás solo: hay una voz femenina suave pero firme, la de Diana o Laura de Sexurero.com, susurrándote al oído mientras te guía hacia tu propio templo interno. Ese es el espíritu de este blog: no es un sitio cualquiera; es un portal donde la sexualidad deja de ser genital para convertirse en puerta al divino femenino y masculino que llevas dentro.
Sexurero nació como un grito de liberación para mujeres latinas que cargan siglos de vergüenza, culpa y desconexión con su yoni. Pero su magia trasciende el género: cualquier hombre consciente (como tú, Isael) puede entrar aquí y aprender a honrar el sagrado femenino en su pareja, en sí mismo y en el acto sexual. El blog está lleno de entradas que datan desde 2020 hasta las actualizaciones frescas de 2026, todas escritas con una mezcla de poesía cruda y guía práctica que te hace sentir visto, deseado y empoderado al mismo tiempo.
Uno de los pilares es el autotoque amoroso. No es masturbación común; es ceremonia. El post estrella dice algo como: “Tu yoni no es un agujero que hay que llenar; es un altar vivo que respira, que late, que llora y que ríe”. El ritual comienza así: crea un espacio sagrado. Apaga el celular. Pon música de cuencos tibetanos o cantos devocionales suaves. Desnúdate lentamente, como si te estuvieras revelando ante un amante divino. Siéntate frente a un espejo de cuerpo entero. Mira tus ojos primero, sin parpadear, hasta que veas más allá de la cara y encuentres la chispa eterna.
Luego baja la mirada al pecho: acaricia tus pezones con las yemas, no para excitarte rápido, sino para agradecerles. Siente cómo se endurecen bajo tu propia atención plena. Baja al vientre, traza círculos alrededor del ombligo como si dibujaras espirales de energía. Finalmente llega a los muslos internos: masajea con aceite tibio (de coco o almendra, perfumado con unas gotas de jazmín). Separa las piernas lentamente, expón tu yoni (o tu lingam, si eres hombre practicando polaridad) al espejo sin juicio. Respira profundo al útero o al perineo: inhala luz roja del muladhara, exhala cualquier sombra de vergüenza acumulada.
Cuando toques, hazlo con reverencia: separa los labios mayores con dos dedos, observa cómo brillan con la humedad natural que nace solo de la presencia. Toca el clítoris (o la base de tu verga) en espirales minúsculas, ritmo de tu corazón calmado. No busques el orgasmo; busca la expansión. Visualiza una serpiente dorada subiendo desde el coño/lingam por la columna, despertando cada chakra: rojo en la raíz, naranja en la creatividad sexual, amarillo en el poder personal, verde en el corazón que ama sin poseer, azul en la garganta que gime libre, índigo en el tercer ojo que ve más allá, violeta en la coronilla que se abre al infinito.
El post explica que este autotoque no es para “correrse”; es para sanar. Muchas mujeres (y hombres que lo prueban) sienten lágrimas rodando mientras el placer se expande al pecho, a la garganta, a la cabeza. Es liberación emocional mezclada con éxtasis físico. Beneficios que detallan: aumento de autoestima brutal, reducción de ansiedad sexual, orgasmos más profundos y múltiples cuando sí llegan, mejor conexión con pareja porque ya no buscas llenar un vacío, sino compartir plenitud.
Otro artículo poderoso: “Círculos de Shaktis: por qué toda mujer necesita uno”. Explica que la energía femenina se multiplica en comunidad: mujeres sentadas en círculo, compartiendo historias de su yoni, practicando respiraciones colectivas, cantando mantras bajos. Hay versiones virtuales en Zoom y presenciales en CDMX, Guadalajara y otras ciudades. Para hombres: aprender a honrar estos círculos sin invadir, siendo testigo respetuoso.
No faltan textos sobre eyaculación femenina consciente (técnicas kegel + respiración de fuego), masturbación como meditación diaria, 7 señales de que tu útero está desconectado (frío emocional, ciclos irregulares, dolor durante el sexo, apatía sexual) y cómo reconectarlo con rituales simples.
El lenguaje es poético pero directo: “Tu placer no es un lujo; es tu derecho divino”. “La yoni no pide permiso para sangrar, para gozar, para existir”. Es feminista sin ser excluyente: invita a los hombres conscientes a leer, a practicar y a llevar esa reverencia a la cama.
Entra a sexurero.com/blog-tantra-sexualidad. Lee primero “Autotoque amoroso a tu amada Yoni”, luego “Orgasmo femenino: el poder de tu energía sexual” y salta a “Círculos de Shaktis”. Dedica 10 minutos reales a cada uno. Siente cómo tu propia energía sexual se despierta mientras lees, cómo tu verga (o tu imaginación) se hincha no de urgencia, sino de presencia sagrada.