Elegir lencería no debería ser una experiencia incómoda ni una lucha contra el espejo. Muy por el contrario, la lencería puede convertirse en una aliada poderosa para reforzar la confianza, la comodidad y la conexión con tu propio cuerpo. Entender tu tipo de cuerpo no es para encasillarte, sino para ayudarte a elegir prendas que se adapten a ti, respeten tus formas y te hagan sentir bien desde dentro hacia afuera.
1. Primero lo más importante: tu cuerpo no está mal
Antes de hablar de cortes, telas o tallas, es clave dejar algo claro: no existe un cuerpo “incorrecto” para la lencería. Todos los cuerpos merecen comodidad, soporte y belleza. La lencería no está hecha para cambiar tu cuerpo, sino para acompañarlo. Elegir bien comienza con aceptar tus formas actuales, sin comparaciones ni exigencias externas.
2. Conoce tu tipo de cuerpo (como referencia, no como regla)
Aunque cada cuerpo es único, algunas categorías generales pueden servir como guía:
Reloj de arena: hombros y caderas equilibrados, cintura marcada.
Rectangular: hombros, cintura y caderas de proporciones similares.
Triángulo o pera: caderas más anchas que los hombros.
Triángulo invertido: hombros más anchos que las caderas.
Ovalado: mayor volumen en la zona abdominal.
Estas clasificaciones no son límites, solo puntos de partida para explorar qué prendas te hacen sentir más cómoda y segura.
3. Lencería para cuerpo reloj de arena
Este tipo de cuerpo suele adaptarse bien a muchas prendas. Los brasieres estructurados, bodies y conjuntos completos suelen favorecer porque acompañan las curvas naturales. Lo más importante es cuidar la talla correcta para no perder comodidad ni soporte.
4. Lencería para cuerpo rectangular
Si buscas crear sensación de curvas, puedes optar por brasieres con encaje, volantes o copas con forma, así como panties de tiro medio o alto. Los bodies y corsets suaves también ayudan a definir la silueta sin incomodar.
5. Lencería para cuerpo tipo pera
Aquí conviene equilibrar visualmente el cuerpo. Brasieres con detalles, colores claros o tirantes llamativos pueden atraer la atención hacia la parte superior, mientras que la parte inferior puede mantenerse más sencilla y cómoda. La clave es no apretar ni marcar zonas sensibles.
6. Lencería para cuerpo triángulo invertido
Si tus hombros son más anchos, puedes optar por panties con detalles, encajes o cortes interesantes, y brasieres más simples. Esto ayuda a crear armonía visual y a sentirte más equilibrada.
7. Lencería para cuerpo ovalado
La prioridad suele ser la comodidad y el soporte. Brasieres bien estructurados, telas suaves y transpirables, y prendas que no presionen el abdomen suelen ser grandes aliadas. Bodies y camisones fluidos pueden resultar muy favorecedores y cómodos.
8. Más allá del cuerpo: talla, tela y uso
Independientemente del tipo de cuerpo:
La talla correcta es esencial para evitar molestias.
Las telas deben adaptarse a tu piel (algodón, microfibra, encaje suave).
El uso importa: no es lo mismo lencería diaria que lencería para descanso o momentos especiales.
9. Elige para ti, no para cumplir expectativas
La mejor lencería es la que te hace sentir bien cuando nadie más la ve. No tiene que ser provocativa, ni “perfecta”, ni seguir tendencias. Puede ser sencilla, suave, discreta o llamativa: lo importante es que se adapte a tu cuerpo y a tu momento vital.
Elegir lencería según tu tipo de cuerpo no se trata de esconder ni corregir, sino de acompañar, respetar y disfrutar tu forma corporal. Cuando la lencería se elige desde la comodidad y la aceptación, deja de ser una prenda más y se convierte en una herramienta de bienestar y autoestima.