La escucha mutua va más allá de oír palabras. Implica prestar atención genuina a lo que la otra persona expresa verbal y emocionalmente. En el ámbito sexual, esta capacidad es fundamental para construir una intimidad que evoluciona.
Escuchar con interés, respeto y sin interrumpir.
Es presencia.
Permite conocer necesidades reales.
Evita suposiciones.
No todo comentario es un ataque.
La apertura ayuda.
Reconocer la experiencia del otro.
La validación conecta.
Preguntar muestra interés.
El interés acerca.
La escucha es bidireccional.
Ambos participan.
No se trata de ganar.
Se trata de comprender.
La coherencia fortalece la confianza.
Escuchar implica actuar.
Las necesidades cambian.
La escucha es continua.
Renovar la sexualidad desde la escucha mutua permite construir una intimidad más consciente, donde ambas personas se sienten vistas, respetadas y consideradas.