La sexualidad no es un ámbito aislado de la relación. Está profundamente conectada con el vínculo afectivo y refleja su estado. Cuando el vínculo se debilita, la sexualidad suele resentirse; cuando se fortalece, la intimidad se vuelve más significativa.
Renovar el vínculo afectivo implica reconocer la sexualidad como un espacio de encuentro emocional, no solo físico. El contacto íntimo puede ser una forma de reconexión profunda cuando se vive desde la presencia y la empatía.
La renovación surge cuando ambos integrantes se sienten vistos y valorados. Esto requiere disponibilidad emocional y la disposición a revisar patrones que ya no funcionan.
Una sexualidad conectada al vínculo afectivo no busca perfección, sino autenticidad y cuidado mutuo.