La sexualidad no es solo física. Está profundamente conectada con el mundo emocional. Cuando las emociones no se expresan, suelen manifestarse como distancia, bloqueo o desconexión.
Las emociones influyen en el deseo.
Siempre.
Alegría, tristeza, enojo, miedo.
Nombrarlas ayuda.
Hablar desde la experiencia propia.
El tono importa.
No es necesario corregirlas.
Reconocer basta.
Lo no dicho pesa.
Hablar libera.
No solo en momentos de crisis.
La constancia importa.
Caricias, miradas, cercanía.
El cuerpo expresa.
Mostrarse real fortalece la conexión.
La vulnerabilidad une.
Suelen reflejar procesos emocionales.
Escuchar señales.
La expresión emocional es una vía directa para renovar la sexualidad. Cuando las emociones circulan, la intimidad se vuelve más honesta y profunda.